Pablo y Rosa. Capítulo IX. Siempre Rosa
Apalabrado, pensó Pablo, no la conocía ni de una semana, pero daría algo porque fuera de verdad, no se la podía sacar de la cabeza; si se le acercaba mil veces, mil dolores de estómago, si le hablaba mil veces, mil veces que oía a los ángeles, creyó que el sur lo había embrujado. Intentó …