Pablo y Rosa. Capítulo V. Inesperado
Rosa se arregló, para ella apenas, un antiguo trajecito negro y una trenza, su cadenita con la cruz de oro, la que le regaló su madre, por lo demás, ni pintura siquiera, y pensó, “¿para qué?”, seguramente vendría algún amigo de su Tío o del Ayo, una tarde aburrida. Ange y ella podían haber salido …