
Vientos que agitan el agua oscura,
Que sale de los manantiales de la locura,
En los pastos que llegan al infinito,
Y el monstruo no está ahíto,
Deambula buscando a los peregrinos,
Es el aura del bosque perdido,
En el que los hombres encuentran su destino,
Entre los riscos olvidados,
En los pedregales mojados,
Por el agua, que a todos ellos llega,
Poniendo a cada uno su tarea,
Y sigue lloviendo,
Y los hombres se están escondiendo,
Pues la fiera anda buscando,
Entre los matojos, espulgando,
Mirando entre las rieras,
Entre el espesor de las viejas turberas,
Y el día acaba, casi sin alumbrar,
Y pronto, la oscuridad,
Regresa a tu casa caminante,
La bestia sigue su búsqueda incesante,
Entre los llanos del cenagal,
Y al que encuentre le da igual,
Márchate del barrizal,
Al que encuentre, le dará igual,
Otro día no verá.