CAPÍTULO I. La Sierra
Soplaba el calor de Agosto, y toda la tierra se agostaba bajo el terror de sus más de cuarenta grados, Gonzalo descansaba debajo de la escasa sombra de un pino joven, comiendo el bocadillo preparado en casa. En otros momentos, a estas alturas, estaría en Málaga, pero no abundaba el dinero, y daba gracias a …