Niña Cintita (Rima)

Niña Cintita,
¿cómo está la agüita?
—Fría, madre querida,
como todos los días.
Corre y salta ligera,
que la corriente te espera,
escondida entre concheras
junto a la ribera.
El Santo Ángel vigila
con su piedra silenciosa,
mientras la tarde perfila
su luz clara y luminosa.
Sale del colegio aprisa,
sin demora ni pereza,
y corre con la sonrisa
que regala la niñez.
—Madre, ¿y los anzuelos?
—Cuidado con los cangrejos,
que son pícaros y viejos
y esconden bien sus reflejos.
Y camina por la playa
siguiendo la marea,
hasta donde el agua vaya
y la marisma la vea.
Porque las marismas vivas,
con sus cambios cada día,
nunca muestran repetida
la misma fotografía.
—Madre…
—Dime, Cintita.
—¿Por qué el mar nunca termina?
La madre sonríe apenas
y acaricia su mejilla:
—Sí termina, Cintita,
aunque aún no lo veas;
cuando crezcas un poquito
sus secretos entenderás.
Y la niña va corriendo
hacia el padre de su padre,
que la espera sonriendo
junto al viejo embarcadero.
Lo abraza con alegría,
sin reservas ni medida,
y el abuelo baja el rostro
para ocultar la emoción sentida.
—Dime, pequeña Cintita,
¿qué harás durante el día?
Pregunta el abuelo amable,
mesándose el poco pelo.
—Abuelo, iré a la bahía,
a buscar nuestra canoa,
para cruzar por las aguas
camino de Punta Umbría.
Y el abuelo se sonríe,
porque Cintita es Cintita,
la que convierte la noche
en una mañana infinita.
La que corre hacia la ría,
la que sueña con navegar,
la que cruza la bahía
sin cansarse de mirar.
Y la casa queda quieta,
esperando su regreso,
guardando entre sus paredes
la ausencia de sus pasos pequeños.
—Dime, Cintita,
¿dónde está el mar de la vida?
—Donde las olas se visten
con encajes de orilla,
y las gaviotas disputan
cada trozo de comida.
Y Cintita corre libre
por la arena estremecida,
mientras la mar la contempla
con ternura compartida.
Porque nunca quiso ser sirena,
aunque pudiera elegir,
pues amaba más la arena
donde podía reír.
Y bajo el sol que ilumina
la costa clara y sencilla,
sigue soñando la niña
con las playas de Punta Umbría.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *