
Niña Cintita,
¿Cómo está la agüita?
Fría,
¿Cómo todos los días?
Corre, salta,
El agua aguarda,
Escondida entre las conchenas.
El Santo Ángel espera,
Con el color de la piedra austera,
Y salir del colegio,
Correr al cabezo,
Y sentir la alegría,
De correr por la ría.
Y, madre, los anzuelos,
Que los cangrejos son picaruelos,
Y vadear por la playa,
Adonde ellos vayan,
Y las marismas,
Que nunca son las mismas.
Madre…
Dime Cintita,
¿Por qué el mar nunca termina?
Si acaba, Cintita,
Un día los verás,
Y te encantará.
Y madre sonríe a Cintita,
Que corre hacia el padre del padre,
Que quedará sin lance,
Y se abraza al abuelo,
Que mira al suelo,
Para no ver a nadie.
Dime Cintita,
¿Qué harás en todo el día?
Pregunta el abuelo,
Mesándose el poco pelo,
Abuelo, a la bahía,
Para coger la canoa,
A Punta Umbría.
Y el abuelo sonríe,
Cintita es Cintita,
Que hace la noche día,
Que va a la bahía,
Que navega a Punta Umbría,
Y la casa la espera,
Está vacía.
Dime Cintita,
¿Dónde está el mar de la vida?
Donde las olas se visten de orilla,
Donde las gaviotas desfilan,
Peleando por la comida.
Y Cintita corre por toda la orilla,
Y la mar, perdida,
Sonríe ante la niña,
Que no quiso ser sirena,
Porque añoraba la arena,
Y el sol de Punta Umbría.