
Sonidos huecos sin son,
Locura infame que lo llena todo,
Maldito, cruel diapasón,
Que me llena el cerebro de lodo,
Que me vuelve loco,
Y no puedo dormir,
Que me quiero morir,
En el zumbido constante,
De volumen apabullante,
Que no me deja vivir,
Suena y suena en mi cabeza,
Y nunca cesa,
Es como una venganza maldita,
Que la tranquilidad te quita,
Y cuando después de soportarlo,
Puedes casi olvidarlo,
Sube de volumen, te destroza,
No puedes hacer ninguna cosa,
Pues se mete en tu cabeza,
Y es solo la cosa esa,
La que domina tu vida,
Y cuando quieres dormir,
En voz alta se ríe de ti.
Y lanza su voz desvaída,
Y quieres gritar de locura,
Pero su fuerza es más dura,
Y en la cama estás,
Pero de dormir te olvidarás,
Solo la presencia constante,
Que no acalla ningún calmante,
Y que cuando llega la oscuridad,
A carcajadas se reirá,
De ese pobre que quiere dormir,
Y quizás, te deje vivir.