
Esta noche acaba una era,
como fruta en primavera;
otro año se ha sumado
a los muchos ya cargados.
Y el futuro que se acerca
no parece recompensa;
trae cansancio acumulado
sobre un cuerpo castigado.
Toda la noche en vigilia,
sin descanso ni armonía;
acosado por el dolor,
viejo y fiel perseguidor.
Solo queda la clemencia,
mas ¿quién concede indulgencia?
¿A quién pedir compasión
cuando falla el corazón?
Tantos años han pasado
que de creer estás cansado;
mucho has visto en el camino,
mucho polvo y mucho olvido.
Aunque no seas el más sabio,
ya conoces el calvario;
suspiras con ironía
ante tanta lejanía.
Y comprendes que el avance
no concede nueva base;
que a medida que el tiempo pasa
algo dentro se desgasta.
Llegará el día postrero,
silencioso y traicionero;
caerás sin hacer ruido,
como hoja sin destino.
Y el viento te llevará
por senderos de humedad;
sin memoria ni señal,
perdido en lo universal.
Porque nadie quedará
para detener su andar;
serás una hoja más
que el otoño arrastrará.