
Vientos de cambio sombríos,
cruzan los campos vacíos;
prometen la redención,
mas traen desilusión.
Todo parece cambiar,
mas vuelve al mismo lugar;
los rostros son diferentes,
los mecanismos, los de siempre.
Negro se muestra el futuro,
incierto, gris y oscuro;
los que mandan seguirán,
y otros su sitio ocuparán.
Con discursos y mentiras,
con promesas revestidas,
buscarán perpetuar
su manera de mandar.
Y el hombre justo y honrado
se siente arrinconado;
mientras prospera el farsante
que sonríe por delante.
La fuerza bruta acecha,
la libertad se estrecha;
crece el miedo lentamente
entre la común gente.
El terror no siempre avisa,
ni llega con gran premisa;
a veces entra callado
cuando nadie lo ha esperado.
Y al mirar alrededor,
entre la rabia y el dolor,
queda una vieja verdad:
vigilar la libertad.
Porque cuando el ciudadano
abandona lo que es sano,
otros vienen a ocupar
lo que dejó de cuidar.