
Canciones que hablan de mundos lejanos,
de sueños perdidos, de anhelos humanos;
de nobles ideales que nunca vendrán,
o que estos tus ojos jamás hallarán.
Personas perdidas por grandes calzadas,
con almas cansadas y manos gastadas;
luchando a diario por sobrevivir,
cuando hasta la vida les niega existir.
Miseria escondida tras viejas esquinas,
donde duermen rotas las pobres retinas;
parece que todo se vuelve precario,
sin nada que cambie el dolor cotidiano.
Miramos los rostros de nuestros pequeños,
robados despacio sus últimos sueños;
parece que el mundo les quiere olvidar,
como si su rumbo no fuera a llegar.
Y salimos todos al gris de la calle,
sin miedo a los golpes, sin dar un detalle;
contra los verdugos del pueblo marchamos,
con toda la rabia que aún conservamos.
Por plazas y calles resuena el clamor,
brotando del pecho la vieja labor;
que cierren los ojos quienes hacen mal,
y dejen de ver su dominio brutal.
La calle se angosta, se vuelve prisión,
se pierde el sentido de toda razón;
apenas nos queda un pequeño poder,
seguir resistiendo para no caer.
Los niños aún juegan, ajenos al miedo,
sus padres sostienen la carga en silencio;
remiendan los días con pobre sustento,
venciendo al fracaso momento a momento.
Torpeza y pobreza caminan unidas,
arrastran cadenas de antiguas heridas;
prometen victorias que nunca vendrán,
dejando a los débiles siempre detrás.
Las huelgas estallan buscando justicia,
mas suelen dejar una amarga noticia;
los pocos que viven pagando el precio,
reciben tan solo desprecio y silencio.
Sabed que muy pronto tendréis que llevar
a quienes cayeron sin poder hablar;
camino del campo, camino del llanto,
cubiertos de tierra camino al camposanto.
Después del estruendo y la devastación,
se mira el paisaje sin otra razón;
tan solo el honor permanece de pie,
cuando todo el resto se empieza a perder.
Y quedan luchando los menos nombrados,
los menos temidos, los más olvidados;
aquellos que nadie pensó resistir,
son quienes se alzan dispuestos a vivir.