Caminos de Hierro (Rima)

Caminos de hierro, sendero de encierro,
por donde camina un exhausto perro;
arrastra despacio su maltrecho cuerpo,
cruzando en silencio un paisaje yerto.
Mil soles abrasan la faz del sendero,
cubriéndolo todo con polvo ligero;
el viento lo envuelve con gris desconsuelo,
dejando la tierra sin rastro de cielo.
Y sigue el baile, sin tregua ni espera;
el perro, ya cojo, prosigue su carrera.
Así es la vida, severa señora:
ni olvida a ninguno ni a nadie perdona.
Tan solo queda apartarse del camino,
quedarse a solas, perdido en el olvido;
pero la vida continúa, además,
tú ya la dejaste… para ti, no más.

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