
Ritmos extraños,
Que palpitan en mi cabeza,
Movimientos arcanos,
Que se contonean sin delicadeza,
Latidos punzantes en mis sienes,
Ruidos que van y que vienen,
Zumbidos de insectos que no existen,
Pero que a mis oídos embisten,
El pandemónium en un lado,
Vuelta loca la oreja,
Y como cosa vieja,
Me deja descolocado,
Dormir imposible,
Descansar es un chite,
Acúfenos destruidos,
El tinitus es el sonido,
Cuando todo empieza a callar,
El tinitus comienza a despertar,
Y de nuevo el salvaje sonido,
Que te deja reventado el oído,
Y te zumba hasta poderte destrozar,
Es el cuento de nunca jamás,
Donde, aunque no quieras, jugarás.
Dia tras día, a desesperar,
Es la agonía que te amargará,
Y noche tras noche desesperarás,
Y, además, nunca sanará,
Toda la vida contigo permanecerá.