La Mañana se Levanta (Rima)

La mañana se levanta
con la mirada quebranta;
lleva lagañas de duelo
y sombras grises del cielo.

Aún no sabe dónde está,
ni qué noticia traerá;
esa es la duda primera
que la acompaña y espera.

Mira su bolsa pintada,
de mil colores colmada,
donde se esconde, callada,
la esperanza reservada.

Su mano lenta se estira,
mas la fortuna conspira;
sale una sombra profunda,
y la tristeza la inunda.

Es el anuncio más duro,
negro, implacable y oscuro;
tantos habrán de marchar
sin comprender su final.

Ni siquiera habrán jugado,
y ya lo habrán perdido todo;
sin respuesta ni motivo,
se apagarán en olvido.

La mañana se entristece,
aunque el dolor no merece;
quisiera que fuera distinto,
pero el destino es el mismo.

Y llena la casa entera
de una tristeza severa;
mas ella es solo emisaria
de la sentencia diaria.

Viene a cobrar la factura
que dicta la desventura;
no sabe nada del daño,
ni juzga el paso de los años.

Mira después la ventana,
sabiendo la fe muy vana;
quisiera volver a soñar,
mas no consigue escapar.

Porque la pena insistente
camina siempre presente;
y tras el cristal brillante
contempla a cada habitante.

La gente ignora callada
lo que la aurora guardaba;
no sabe que aquella mañana
jugó con vidas lejanas.

Y mientras sigue el camino
cumpliendo su oscuro sino,
va dejando en su estela
las almas que ya no esperan.

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