Es un Domingo Cualquiera (Rima)

Es un domingo cualquiera,
se disipa la humareda,
huye ya la niebla fiera
que la aurora desenreda.
Y se queda un día hermoso,
claro, limpio y venturoso,
sin rastro de lo sombrío,
ni del miedo negro y frío.
Ya no queda lo tenebroso,
ni el pesar amenazante,
todo parece gozoso
por un rato vacilante.
Mas el lunes llegará,
con su rueda y su correa,
y de nuevo cargará
sobre el alma su tarea.
Y nos habrá de golpear,
con su ritmo despiadado,
sin dejarnos respirar
ni un instante sosegado.
Y será de nuevo el día
de esperar, con desconsuelo,
la siguiente travesía
bajo gris y bajo hielo.
Otra semana maldita
que nos muerde la salida,
que despacio nos marchita
y nos roba media vida.
Y nos hunde en largas horas
difíciles de llevar,
como piedras opresoras
que no dejan descansar.
Es lo mismo para siempre,
la costumbre de penar,
y seguir, aunque se quiebre,
con tan sólo aguantar.
Aguantar unos días más,
sin victoria y sin promesa,
hasta hallar quizá la paz
cuando otra semana cesa.

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