Mañanas que Soñar (Rima)

Mañanas para soñar,
que nunca han de llegar,
solo las frías umbrías,
las muertas, las vacías.
Las de sueño deshecho,
con desventura en el pecho,
de tiniebla tan extrema,
sin esperanza que quema.
Y el alma, de tanto afán,
se fatiga en su desván,
de la perpetua cadena,
del peso de tanta pena.
Y lucha por desprender
los hierros de padecer,
por librarse del tormento,
por hallar otro momento.
Mas no sucede jamás,
todo sigue, nada más,
las mañanas luminosas
son escasas y engañosas.
Por lo poco que yo vi,
todo sigue gris aquí,
todo de nublado oscuro,
y el día se alza duro.
Como todos los demás,
ya lo sabes, siempre igual,
mancha fría en la ventana,
sin sol sobre la mañana.
Sin la menor voluntad
de seguir en la verdad,
pero andarás la faena,
que así dicta la condena.
Es la triste servidumbre
que nos colma de pesadumbre,
de amargura y de dolor,
de ceniza sin calor.
Así que lleva la carga,
aunque el camino se alarga,
arrastra siempre la cadena,
cumple entera tu condena.
Aunque nada cometieras,
aunque limpio amanecieras,
al final todo se acaba…
o eso el alma pensaba.

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