Caminos que Caminar (Rima)

Caminos que invitan a caminar,
entre los pinos del viejo pinar.
Cuestas que suben sin señalar
un destino claro al que llegar.
Y entre los higos, al reposar,
de la higuera que no caerá,
aunque parezca que va a ceder,
permanece firme sin retroceder.
Y el arroyo entona su cantar,
sin pedir permiso al pasar.
Da las gracias quien sabe escuchar
ese murmullo al resbalar.
Y se cruza allí donde no da
ni sombra ni vida el viejo rosal.
Entre las piedras que al brillar
el agua pule sin descansar.
Y el sendero insiste en empinar,
como si no quisiera dejar pasar.
Pero te atreves a continuar,
casi rozando el cielo al andar.
Donde el milano empieza a gritar,
y abre sus alas al planear.
Como advirtiendo sin vacilar
que en esa altura no puedes quedar.
Y apaciguas tu respirar,
mientras lo ves libre volar.
Y el valle entero al contemplar,
tras el roquedo al asomar,
el verde extenso del pastizal
se abre sereno, casi irreal.
La paz, el viento, la claridad,
la calma previa a la tempestad.
Todo eso tienes sin pagar,
como un regalo al caminar.
Pero bien sabes, al final,
que no es eterno ese lugar.
Por mucho que quieras demorar,
algún momento tendrás que bajar.
Mas algo queda sin marchar,
algo que no podrás nombrar.
Quizá una brizna de serenidad
que en el descenso te ayudará.
De vuelta al ruido, a la realidad,
a la vida dura que te esperará.

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