Paseos por el Mar (Rima)

Paseos lentos junto al mar,
caminos hechos de arena y sal.
En la orilla, en soledad,
donde todo invita a callar.
Brillos saltan sin cesar,
en las olas al quebrar.
Como flecos de cristal,
que parecen susurrar.
Melodías sin lugar,
cuando cae la oscuridad.
Y el mar que viene a besar
mi alma, igual que a la playa al llegar.
Rompe dentro sin piedad,
pero luego da su paz.
Y en su vaivén de claridad,
todo encuentra serenidad.
Esa calma sin final
mece el paso al caminar.
Mientras piso, sin pensar,
la ancha arena junto al mar.
Y la luna, al asomar,
me contempla sin hablar.
Casi oculta en la humedad
de la bruma litoral.
Y la arena cede más,
blanda, honda al avanzar.
En su fresca densidad,
llena de una extraña luz vital.
Y suspiro al respirar
esa inmensa tranquilidad.
Mi corazón, sin forzar,
toma el ritmo de la mar.
En la cadencia al pasar
de las olas al llegar.
Y parece susurrar
que nada está ya mal.
Que lo oscuro quedó atrás,
que el mar lo supo arrastrar.
Entre cantos al quebrar,
que dispersan la maldad.
Y la brisa al rozar
me hace casi sollozar.
Porque sé, en realidad,
que es un frágil ideal.
Un espejismo fugaz
que yo mismo quise alzar.
En mi alma al suspirar,
y en mi cuerpo al respirar.
Esa sal que sabe a mar,
nacida en su inmensidad.
Sí… me gusta deambular
cuando empieza a despuntar
la luna en su claridad,
y no queda pena ya…
a la orilla de la mar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *