Lugares Perdidos (Rima)

Lugares siempre ya perdidos,
por donde cruzan pasos idos.
Bancos, jardines al anochecer,
cuando la sombra empieza a crecer.
El ardor nace al caer la noche,
sin testigos, sin ningún reproche.
En la búsqueda de lo más oscuro,
donde el deseo parece seguro.
Y los cuerpos, cálidos, ardientes,
dejan atrás lo que fue inocente.
Tardes densas de intimidades,
de ropas fuera, de humedades.
De huecos vivos, expectantes,
y pulsos firmes, penetrantes.
De caricias lentas, entregadas,
y de pasiones desatadas.
La fiebre sube sin mesura,
y la piel tensa se vuelve dura.
Y en ese instante más intenso,
se rompe el tiempo en un suspenso.
Como si en ello fuera la vida,
breve, ardiente, casi encendida.
Luego el fuego se va apagando,
y el pulso vuelve, serenando.
La calma llega en su destino,
y el frío marca ya el camino.
Una sonrisa, un gesto leve…
y cada cual sigue su relieve.

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