
La noche, sobre las ventanas cerradas,
Y el parque que los secretos guarda,
De los amores prohibidos,
De los sexos consentidos,
Alguien camino a la estación,
Rodando con ruedas sin ton ni son,
Y alguien camina en la oscuridad,
Solo él sabe dónde va,
Y un perro ladra en la lejanía,
Quizás anunciando el día,
Y la noche muere,
Mientras llega el tren,
Que se mueve con su ladino vaivén,
Y bajan asustados pasajeros,
Que dominaron el mal agüero,
Y la vida sigue pasando,
Ya llegó el que venía caminando,
Y la estación continúa abierta,
Quizás la única verdad cierta,
Y por fin amanece,
La gente en número crece,
Es la monotonía,
Cuando llega el día.