Llega la Primavera

Llega la primavera,

Con las tardes en la calle,

Con las sillas en la acera,

Que nadie calle,

Y el jazmín revolea,

Con su aroma jalea,

La tranquilidad,

La de los mosquitos en su maldad,

Y se mueve el botijo,

Va de un lado a otro, fijo,

Y se cuentan las charadas,

Y también las jangadas,

Cuando corre el fresco,

Y hasta se aguanta al avieso,

Que siempre aparece,

Y la niña que no desmerece,

Y saluda sin vergüenza,

Con movimientos de trenza,

Y el golpe de la prensa,

Que a un mosquito aplasta,

Y en la negritud inmensa,

Se oye como se aplasta,

De nuevo a otro mosquito,

Y se sigue a gustito,

Que se mueve el abanico,

En ese ratito,

Que debía de ser,

Obligatorio en su hacer,

Que no hay depresiones,

Ni tampoco situaciones,

Que sean buenas del “to”,

Eso si lo sé yo,

Que más de una,

Se lleva una buena puya,

Y la tiene que devolver,

Como tiene que ser,

Aunque se esté al fresquito,

Charlando del infinito,

 Y también del Paquito,

Que nadie se escapa allí,

 Pero eso sí,

Las cosas con chulería,

Nunca con chabacanería,

Que hay que saber decir las cosas,

Referirlas como si “na”,

Que no a todos tienen que gustar,

Pero así es lo que pasa,

Y cuando llegues a la cama,

Te has “enterao” de “to”

Eso sigue, lo sé yo,

Que me acuesto sin ganas,

De tanta conversación,

Así que adiós,

Que dios quede con “tos”,

Y nos veremos mañana,

Si tenemos gana,

Y no nos pasa “na”.

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