Secretos, Siempre Secretos (Rima)

Secretos, siempre secretos,
compañeros indiscretos,
nacen cuando empieza el día
y nos siguen todavía.
La vida da su comienzo,
y guardamos en silencio
esas sombras escondidas
en las grietas de la vida.
Todo son bajos susurros,
ecos oscuros y ocultos,
palabras que no han salido
del rincón donde han vivido.
Y quien conoce un secreto,
por pequeño o indiscreto,
posee una llave extraña
que a veces hiere y engaña.
Ni en la mesa ni en el vino,
ni tampoco al buen vecino,
se confían ciertas cosas
que permanecen ocultas.
Con quién dormiste una noche,
a quién amaste entonces,
qué ocurrió en aquel verano,
qué error quedó entre tus manos.
Los juegos y los excesos,
las pérdidas de respeto,
las heridas que causaste,
o los abrazos que diste.
A quién dañaste en tu paso,
a quién tendiste los brazos,
qué recuerdos permanecen
cuando los años envejecen.
Secretos que van sellados,
como cofres enterrados,
esperando en la penumbra
mientras la memoria alumbra.
Porque guardan su valor
mientras vive el poseedor,
y al salir a la corriente
pueden cambiar a la gente.
A veces piden dinero,
otras veces algún precio,
y en ocasiones convierten
la existencia en sufrimiento.
Todo se vuelve inseguro,
incierto, oscuro y confuso,
cuando aquello que callabas
de repente se desata.
Y así pasan los años,
entre verdades y engaños,
con historias escondidas
en las sombras de la vida.
Secretos, siempre secretos,
compañeros indiscretos,
que nos siguen silenciosos
hasta el final del reposo.
Y permanecerán presentes,
callados e insistentes,
hasta que llegue la muerte
y los arrastre su corriente.

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