Cada vez Escribo Menos (Rima)

Cada vez escribo menos,
y los mejores tiempos
parecen quedar tan lejos
como olvidados reflejos.
Mi mente es como un candil
que lucha por permanecer,
pero su llama sutil
ya no alumbra como ayer.
Los pensamientos escasean,
se dispersan sin razón,
y algunas veces serpentean
por senderos sin dirección.
Mi vida se va poblando
de recuerdos del ayer,
mientras lo cercano, callando,
comienza a desvanecer.
No recuerdo bien el día
que apenas acaba de huir,
pero sí aquella alegría
que viví al principio de existir.
Recuerdo al muchacho inquieto
que fui en otra edad lejana,
tan distinto y tan completo
que hoy parece otra persona.
Y mi cerebro se apaga
como una lámpara vieja,
igual que una débil llama
cuando el aceite se aleja.
Quizá alguien logre un día
reavivar otro candil,
pero ya no volvería
a ser exactamente a mí.
Y de todo lo vivido,
de cuanto amé y cuanto vi,
solo queda lo que he escrito
para defenderse del fin.
Poemas que yo desprecio
con severidad excesiva,
aunque guardan en su pecho
la huella de quien escribía.
Novelas que juzgo menores,
imperfectas al releer,
pero nacieron de horas
en las que quise creer.
Y aunque ahora me parezcan
apenas papel y tinta,
fueron días que merezcan
ser guardados en la memoria escrita.
Porque mientras las creaba,
entre versos y papel,
hubo una parte que hallaba
algo parecido a la fe.
Algo parecido a la dicha,
algo cercano a la paz,
aunque fuera tan sencilla
que pudiera no durar.
Y ahora, cuando me pierdo
entre la niebla del pensar,
me sorprendo y me pregunto:
—¿Cómo era mi nombre ya?
Y entre sonrisas y sombras,
entre memoria y olvido,
una voz aún me responde
desde todo lo vivido.

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