
Cada vez escribo menos,
Los buenos tiempos quedaron lejos,
Mi mente, como un candil,
Cada vez hila menos,
Mis pensamientos son pocos,
Alguna vez parecen los de un loco,
Y mi vida se llena,
De las épocas buenas,
Que también he tenido,
Y lo cercano se ha ido,
No sé lo que hice ayer,
Pero si lo que pasó alguna vez,
Cuando tan joven era,
Que yo mismo no me pareciera,
Mi cerebro se apaga,
Como en el candil, la llama,
Alguien lo podrá revivir,
Pero seguro que no a mí,
Y solo queda de lo vivido,
Lo que a poco he escrito,
Esos tristes poemas,
Que no merecen la pena,
Y esas tantas novelas,
Que no merece la pena leerlas,
Pero mientras las escribí,
Sentí que era casi feliz,
Y ahora en la nada me pierdo,
¿yo me llamo Pedro?