De Nuevo el Calor (Rima)

De nuevo vuelve el calor,
con su carga de rigor,
trayendo el viejo sofoco
que convierte todo en poco.
El aire que has de aspirar
parece fuego al pasar,
y cada aliento recibido
llega caliente y vencido.
Cuesta mucho soportar
lo que antes era normal,
pues cualquier simple tarea
se convierte en odisea.
Pronto podrás comprobar
cómo te logra doblar,
porque el verano insistente
va desgastando a la gente.
La vida pierde velocidad,
se entrega a la lentitud,
y quien pretende correr
pronto deja de poder.
De día reina la quietud,
y moverse no es virtud,
pues el cuerpo solicita
la sombra que lo cobija.
Sudor y palpitaciones,
fatiga y respiraciones,
son algunas sensaciones
de estas duras estaciones.
A veces llega a surgir
el deseo de no seguir,
no por falta de esperanza,
sino por pura desgana.
Y el calor nunca se acaba,
día tras día reclama
su tributo de paciencia
a cuerpos y conciencias.
La angustia se hace presente,
pesada y persistente,
como un huésped importuno
que no concede descanso alguno.
Es un infierno estival
de dominio casi total,
que solo pierde su reino
cuando regresa el invierno.
Por eso buscas la sombra,
ese refugio que asombra,
donde el castigo es menor
y más llevadero el ardor.
Un rincón fresco y oscuro,
más amable y menos duro,
donde aguardar con calma
que el verano suelte el alma.

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