Calor, que Calor (Rima)

¡Calor, bendito calor!,
y encendido el ordenador,
que además de dar trabajo
convierte el cuarto en un horno.
Lo miro con desconfianza,
pensando si habrá esperanza:
¿lo apago para mejorar,
o me resigno a sudar?
Porque el calor del disipador
se suma al viejo ardor,
y los ventiladores giran
mientras más calor respiran.
¿Pongo el aire acondicionado?
Este mes voy ajustado;
mejor ahorrar y aguantar
que la factura lamentar.
Así que toca sudar,
pues no queda otra opción,
aunque la transpiración
quiera el teclado inundar.
Y si apago la computadora,
las horas pasan más despacio,
se acumulan una tras otra
llenándome de cansancio.
Me quedo pegado al asiento,
víctima del bochorno lento,
y muevo el ratón sin parar
para no pensar demasiado.
El ventilador insistente
sopla aire indiferente,
como si quisiera bromear
en lugar de refrescar.
Una gota cae al teclado,
mi pensamiento se ha escapado,
y vuelvo a mirar de reojo
al culpable de mi sonrojo.
El ordenador continúa
irradiando su fortuna
de calor constante y terco
en este pequeño encierro.
¿Lo apago?, ¿lo dejo estar?
No termino de aclarar
cuál sería la solución
para tan cruel situación.
Pero después de pensarlo,
sin ganas de abandonarlo,
decido dejarlo quieto
y seguir con mis proyectos.
Quizá navegando un rato,
quizá jugando entretanto,
mientras el verano insiste
y el ventilador persiste.
Porque, llegado el momento,
tras meditarlo un instante,
es mejor seguir sudando
que contar moscas delante.

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