
Tiempo de decepción,
Cuando nadie quiere,
Al que lleva el timón,
Que a todos hiere,
Sin la más mínima compasión,
Olor de pútrida ciénaga,
Donde lo que se haga,
Será más malvado que ayer,
Cuando creíste que peor no podía ser,
Y piensas en el presente,
Al que no se puede casi hacer frente,
Pero es el futuro,
El que se presenta duro,
Y piensas con realidad,
Que el tirano nunca se irá,
Quizás sea verdad,
Quizás esté una eternidad,
Entró con cara de inteligencia,
Y con él llegó la indecencia,
Trajo con él la camada,
La que todo robaba,
A los chacales apestosos,
Que, como puercos asquerosos,
A todo ladraban,
Sin saber lo que por la boca echaban,
Ya no queda tiempo,
Solo quedan lamentos,
Y nos convertirán,
En esclavos de los demás,
Por no haber querido defender,
Lo que se nos dio una vez,
Así que poneros de rodillas,
Que viene el maravillas.