
Cuando me miro al espejo,
Solo veo a un viejo,
Que encara la vida,
Lo que le queda,
Como si fuera una huida,
En la que nada deja,
¿Qué fue del ser orgulloso?,
¿Qué miraba el futuro?,
¿Con el semblante duro?,
¿De un ser poderoso?,
Hoy, en la mañana,
La vida se escapa,
Entre lamentos,
Del enfrentamiento,
Con ese movimiento,
Que apenas se escapa,
Y no queda nada,
Que no sea, esa cara de sufrimiento,
Hasta que pasado un tiempo,
La vida regresa,
Con lo que pesa,
A ese cuerpo hundido,
Y sonrío perdido,
Pensando que ya he vivido,
Lo que tenía que vivir,
Y miro por la ventana,
Y me pregunto, sin gana,
Si es necesario que deje la cama,
Y me vuelvo a acostar,
Nada tengo que demostrar,
Así que cierro los ojos,
Pensando en los rastrojos,
Que me quedan ya,
Solo dormir, y no despertar.