
Tiempos pasados, ya casi olvidados,
ecos lejanos, aún no apagados,
momentos vivos, nunca perdidos,
laten por dentro, siempre encendidos.
Primeros amores, dulces temores,
traen sinsabores, viejos dolores,
besos ocultos, fuego absoluto,
llenos de ansia, de impulso bruto.
Guardan el calor, niegan el dolor,
saben del filo del desamor,
del abandono que deja el vacío,
frío en el alma, lento y sombrío.
Soledad llega, triste y ciega,
y con su peso la vida se entrega,
sigues su sombra, la vuelves a ver,
una y mil veces, tras la mujer.
Pero decide, nunca coincide,
hoy no es el día, siempre se evade,
vuelves a casa con la caída,
manos vacías frente a la vida.
Nada en los brazos, nada en la nada,
huella de vida desamparada,
buscas palabras, una tan sola,
y hallas tan solo dicha más boba.
Si hoy me preguntas por el pasado,
si debo honrarlo, tenerlo al lado,
digo que guarden bien esa broma,
no estoy tan roto, ni hago carcoma.