
Canciones que merecen ser cantadas,
Ahora que están casi olvidadas,
Canciones de tiempos pasados,
Cuando nuestros cuerpos no estaban ajados,
Cuando las noches de sexo ardiente,
Templaban cuerpos siempre calientes,
Cuando las grandes distancias,
Se cumplían sin ansia,
Cuando trabajar todo el día,
Era, cuando menos, una alegría,
Cuando terminar tarde de trabajar,
Apenas era un problema, nada más,
Cuando por más que comías,
Mejor te sentías,
Eran días de no preocuparse,
De que tu cuerpo se estresase,
Todo parecía nunca acabar,
Como si aquellos tiempos,
No fueran a terminar,
La vida usada hasta reventar,
No dormir y continuar,
Como si nadie nos pudiera frenar,
Todo el tiempo para enmendar,
Los pecados que acababas de pecar,
Y al final, la locura,
Seguir la senda oscura,
Pue siempre se podía cambiar,
Eso era lo que querías pensar,
Y sin darte cuenta,
La burbuja revienta,
Te miras las manos destrozadas,
El temblor de ellas, agitadas,
El cansancio apenas empezar,
Contar los dolores y continuar,
Aunque al poco, no puedas más,
Te mirarás en el espejo,
Y no te conocerás,
Y a la bella mujer,
Que te acompañará,
Es solo una anciana, nada más,
Y tú reflejo,
El de un viejo,
El de alguien, imagen acabada,
Del que no queda nada ya.