
El azul del cielo,
Se convierte en nubes de caramelo,
Que se rompen, se desgajan,
Como animales, sube y bajan,
En un momento queda el cielo vacío,
Y del sol el desafío,
Que quiere quemar los ojos,
Que destruye los rastrojos,
Y el lagarto en la pita se irrita,
Quiere todo el sol encima,
Y al final sus parpados pesan,
Y en un instante se cierran,
Y en la lejanía, el arriero,
Con su carricoche,
De cerámica lleno,
Ya llega en la mañana amarilla,
La que quiere arrancar vidas,
Con la frente perlada de sudor,
Con el cuerpo hinchado por el calor,
La semana no ha ido bien,
Nadie quiere lo que fabrican,
Y la vida se torna perdida,
En un solo día,
Mientras el jamelgo que de ella tira,
Nada mira,
Pues es mala la vida,
La del pobre en el trabajo,
Y arranca despacio,
Aunque es cuesta abajo,
Otra semana será,
A comer poco,
Que hasta bueno será,
Y se aleja bamboleante,
Perdiéndose en el horizonte,
Del secarral perdido,
En el que el sol malvado,
Machaca tenaz el suelo,
Pues se han ido,
Las nubes de caramelo.