
Necesito escribir renglones,
que desborden mis emociones.
Sentir que le digo al mundo,
lo que nace de lo más profundo.
Aunque a nadie le importe nada,
a mí sí: mi ansia de libertad guardada.
Puedo gritar iracundo,
lo que pienso de este oscuro mundo.
Sentir que aún tengo voz,
aunque en la calle gobierne el temor atroz.
Pensar distinto es un problema,
a veces te lleva a la condena.
Pero pensar de otra forma,
y escribir distinto a la norma.
Prefiero entonces callar,
y dejar que otro se ponga a cantar.
Como perro perdido en la calle,
que ladra para que alguien lo halle.
Y yo escribir para mí solo,
disfrutar del silencio sin alboroto.
Oír cómo el mundo celebra,
a quienes siguen dóciles la regla.
Que vivan sus vidas felices,
siguiendo caminos y viejas directrices.
Yo callado, siempre escribiendo,
en mi silencio me siento contento.
Con lo que de mi alma sale,
aunque sepa que para el mundo nada vale.