Noche de Insomnio (Rima)

Noche larga de insomnio,
mi nocturno patrimonio,
cuando a estas horas tardías
todos duermen en sus lechos,
mis fantasmas, sin derechos,
se levantan con porfías.
Con sus gestos me espantan,
y las sombras se agigantan;
vuelven viejos crucifijos,
los que están clavados, fijos.
Y los otros, ya sueltos,
se pasean sin recato,
lanzando negros folletos
de recuerdos y arrebato.
Junto al libro de mi cama,
el que calma siempre el alma,
el que estaba yo leyendo,
lo he mirado ya huyendo.
Mientras sombras más oscuras
se refugian en las brumas
de antiquísimos altares
y olvidados aquelarres.
Mas mañana todo quedará
bajo el polvo que barrerá
la muchacha que no extraña
esta escena tan extraña.
Pues conoce bien la noche
y el temblor que me derrocha;
ella limpia mis sollozos,
mis suspiros silenciosos.
Ha de venir a despertar
cuando empiece a clarear,
aunque el miedo me posea
y ella misma no lo vea.
Solo mira los destrozos,
los dispersos y mil trozos
que aparecen por doquier,
y eso es lo que suele ser:
una noche toledana,
donde hasta el más torpe espíritu
hace lo que le da la gana.

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