
Nacemos en lugares oscuros,
Detrás de podridos muros,
Éramos solo la culminación,
De lo que debía de ser,
Una familia con ambición,
Madres que nos amaron con devoción,
Y padre que nunca nos prestó atención,
Nunca en mi cara faltó una sonrisa,
Falsa hueca, puesta de prisa,
Perro de campeonato nato,
Y después el desprecio por remuneración,
Nos dejaron llenos de fantasmas,
Nos abandonaron sin alma,
Por fuera podemos,
Por dentro niños llorosos,
Fuimos una generación,
En la que, sin excepción,
Tendremos que ser los mejores,
Y guardarnos los temores,
Parecer felices,
Y guardar las cicatrices,
Al final las soledades,
Nos hicieron hijos de maldades,
Quizás por ignorancia,
Quizás por prepotencia,
Pero siempre tuve miedo,
De no ser el primero,
Y me rebelé ante tal injusticia,
Y la vida me lo cobró con ansia,
Y aquí escribo estas líneas,
Intentando borrar mis ansias,
Que nunca fueron las mías,
Sino la triste herencia,
De lo que quería mi familia.