Una Habitación Cerrada (Rima)

Una habitación cerrada
es mi única morada.
Desde siempre, que recuerdo,
aquí me oculto y aquí me pierdo.
Nadie vino a obligarme a ello,
yo mismo puse cerrojo y sello.
Tapé con celo cada agujero
desde el que ver el mundo entero.
Incluso el cielo quise negar,
para en mi sombra poder morar.
Y aquí me ves, siempre recluido,
muchos años he permanecido.
Sin salir nunca a la intemperie,
sin desear ninguna serie
de voces, risas o compañía
que perturbaran mi lejanía.
Y he vivido, debo admitir,
muy satisfecho de este vivir.
Dejé fuera a los viejos amigos
que decían serlo, falsos testigos.
Buscaban siempre sacar provecho
de cada gesto, de cada hecho.
También dejé a los conocidos,
ninguno valía mis tiempos perdidos.
Así cerré toda salida
que distrajera mi propia vida.
Y me centré sólo en escribir,
en lo que nace de mi sentir.
No es gran cosa lo que compongo,
ni a grandes glorias jamás me opongo.
Pero bien ves, como has podido ver,
que ese juicio no es mi deber.
Pues escribo de lunes a domingo,
siempre conmigo, siempre conmigo.
Sin descanso ni desaliento,
dejando fluir mi pensamiento.
Así la idea no vuela al viento,
queda fijada en cada momento.
Todo se ordena, todo se escribe,
todo en mis páginas sobrevive.
Y así transcurre mi propio vivir,
entre palabras que sé escribir.
Quizá no entiendas esta morada,
ni esta elección tan apartada.
Mas poco importa tu parecer,
si aquí encuentro lo que quiero ser.
Porque en mi cuarto, cerrado y hondo,
soy dueño pleno de mi trasfondo.
Y en esta estancia, callada y clara,
hago tan sólo lo que me ampara.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *