
Sonidos que se pierden,
En los frondosos álamos,
Que cierran con sus hojas,
El secarral, el seco páramo,
Y encierran entre sus troncos erguidos,
El alma del bosque dormido,
Pero el bosque muere,
De seguro morirá,
Y una planta de hormigón y cemento,
Orgullosa florecerá,
Y otro bosque, otro más,
En nada desaparecerá,
Es la vida que avanza,
Sin nada mirar,
Es la naturaleza que muere,
Otra vez más,
La vida se repliega,
¿hasta dónde lo hará?,
Nada es importante,
Pronto desaparecerá.