
Canciones que ya nadie canta,
Ritmos olvidados,
De gente que se espanta,
Al vernos tan malvados,
Ya no queda nada,
De lo que una vez fuimos,
Ahora solo hacia delante huimos,
Ya somos seres de alquitrán y cemento,
Que solos, olvidados,
Mueren por dentro,
Y el cielo, reloj olvidado,
El que rige nuestro corazón malvado,
Seguro que ha olvidado,
Esos mantras antiguos,
Que nos dieron la vida,
En lugares exiguos,
Donde todo se iba,
Hoy no queda nada,
Se destruyó con la punta de una espada,
Y conseguimos liberarnos,
De nuestra propia condición,
La de pobres seres humanos,
Y nos dimos la bendición,
Como buenos hermanos,
Y a nuestro alrededor, todo se destruyó,
Las raíces se secaron,
El árbol cayó,
Ya no queda nada,
Que nos salve de la destrucción,
Quizás a estas alturas,
Eso sea lo mejor.