
Caminos abandonados,
En el páramo desierto,
Seres perdidos, varados,
Y un marinero tuerto,
Que sonríe a todos lados,
Sin gota de agua a la vista,
Con la perdida sonrisa,
De los seres en la huida,
De la triste vida,
Que se adivina,
En lontananza,
Caminos perdidos,
De blanco polvo,
Que trae el viento,
En su devenir intenso,
En su continuo movimiento,
Que a mis sueños acaricia,
Mientras mi cansada vista,
Se pierde entre los bancales,
Secos como el ojo de un tuerto,
Que no quiere ver,
Con su ojo muerto,
Que con el otro podría ver,
A los seres que acompañaban,
A la comitiva sin vida,
Que caminaba en tropel,
Tras el primer caminante,
Al que nadie podía ver,
Y me retuerzo en mis locuras,
Que solo yo puedo ver,
Hablo de esas figuras,
Que me acompañan desnudas,
En mi país de poca licencia,
Donde se premia sin indulgencia,
A cualquiera que quiera ser,
Y no sé qué,
Ni que hacer,
Aquí se acaba mi historia,
Que no has logrado entender,
Lo siento, ya pasó tu vez,
Te quedaste sin entender,
Lo que aquí puedes leer,
Y así quedarás inmaculado,
Del mal que has desgranado,
Y que guardo en mi interior,
Así que mucho mejor,
Sino entiendes nada,
Esto no es para gente abandonada,
Solo para locos perdidos,
Esos de seso ido,
Como el que puedes entender,
Si al final, esto acabas de leer.