Silencio, que viene la Madre (Rima)

Silencio por las calles estrechas,
que ciñen la ciudad y sus viejas puertas.
Que dicen, por cómo están puestas,
que a estas horas no están abiertas.
Y el alma entonces calla,
y el pensamiento ya no se halla.
Queda muda, sin decir nada,
mientras la noche cae sobre la muralla.
Y el vaivén lento de su caminar,
parece que el silencio hará estallar.
De pronto una saeta se ha de escuchar,
que nadie en la tierra podrá callar.
Silencio, silencio, todo es escuchar,
que nadie hable, que va a pasar.
En la apretada calleja que la quiere acunar,
el barrio entero la quiere guardar.
San Zoilo se estrecha cada vez más,
como si quisiera poderla abrazar.
Pero ella avanza, debe continuar,
su lento camino sin descansar.
Callados, callados, callar,
que pronto la Madre pasará.
Y los cirios y flores te rozarán,
mientras sus luces la noche guiarán.
En las estrechas calles de la ciudad,
camina la fe con solemne verdad.
Silencio, silencio, no dejéis de rezar,
que la Madre muy pronto pasará.

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