
Colores, colores,
Como si fueran flores,
Molinillos que giran como locos,
Y el aire que sale poco a poco,
Procesadores que hacen lo imposible,
Entre tareas invisibles,
Memorias que no olvidan,
Tan seguras, como la muerte y la vida,
Y una cara gigante,
Que te enseña lo que darte,
Monstruos amables de mil aleaciones,
Que calculan o te cantan canciones,
El único problema para pensar,
Es cuando, con su inteligencia, van a parar.