
Problemas, penas,
Esa es nuestra condena,
La que siempre nos corroerá,
La que nuestra alma anclará,
Miedo, temores,
Hijos de nuestros errores,
Padres de nuestras peores decisiones,
Y durante el resto del día,
La cara que sonríe, solo porquería,
Hasta la anochecida,
Donde en la soledad más oscurecida,
Repasamos nuestra vida,
Y allí encontramos,
Lo que nunca imaginamos,
Las mejores decisiones,
Son solo el fragor de nuestras frustraciones,
Nada de lo que hicimos es justo,
Solo lo hicimos a nuestro gusto,
Y el sueño que se esconde con facilidad,
No nos quiere dar tranquilidad,
Nunca la dará,
Solo somos un monstruo,
Que se mira en el espejo,
Pensando que todo lo hecho es recto,
Pero no lo es,
Es soez,
Querer que la vida nos dé,
Lo que quitamos una y otra vez.