Callar, No decir Nada (Rima)

Callar, no decir nada callada,
aguantar sin protestar, la voz guardada;
dicen que es paz, que es serenidad templada,
pero nunca fue un hogar ni una morada.
Voces, chillidos en furia desatada,
humillaciones, berridos en trompada;
órdenes bruscas, lengua siempre afilada,
y ningún pulso, ninguna réplica dada.
Al final, nada queda en la jornada,
solo el polvo de una lucha postergada.
Nunca fui así, mi sangre no es así templada,
prefiero un choque, una batalla prolongada.
Pero observo el mundo, mi vuelta fatigada,
y descubro que todo está incluso peor, devastada;
nada queda del hogar ni de su entrada,
la familia es un recuerdo que se apaga y se evade en la nada.
Hombres terribles, de furia en llamarada,
mujeres crueles, de palabra envenenada;
mejor cada quien por su ruta apartada,
lo que unieron, ya está roto, sepultado en la arada.
La comodidad diaria, tan anhelada,
no se paga con destrucción envenenada;
y olvida, corazón, que en alguna encrucijada,
quisiste o te quiso una mujer equivocada.

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