Problemas, Penas (Rima)

Problemas, penas,
esa es nuestra condena,
la que siempre nos hiere sin perdón,
la que ata el alma a su prisión.
Miedo y temores,
hijos fieles de nuestros errores,
padres severos de las peores decisiones
que tomamos sin razón.
Y en el resto del día,
la cara que finge alegría,
no es más que farsa y desolación;
hasta que llega la anochecida,
cuando la mente, en sombra endurecida,
revisa entera su propia vida
buscando algún perdón.
Y allí encontramos
lo que jamás imaginamos:
que las decisiones que celebramos
son eco del fracaso y la frustración;
nada de lo vivido fue tan justo,
solo moldeado al propio gusto,
solo un impulso sin reflexión.
Y el sueño, que se escurre con facilidad,
no quiere traernos tranquilidad,
ni tregua, ni compasión;
nunca la dará, pues somos un monstruo
que frente al espejo busca un rostro
que le confirme su rectitud y su razón,
pero no la hay: todo es insatisfacción.
Porque es torpeza —y también altivez—
pretender que la vida nos dé
lo que quitamos una y otra vez.

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