
Canciones de tiempos perdidos,
ecos jamás comprendidos,
melodías que no oímos,
pues nunca las vivimos.
Recuerdos de antiguos sentidos,
que se hundieron en los olvidos,
gritos, danzas, viejas hazañas,
que aún vibran en las entrañas.
Fuegos que ardían con firmeza,
en la antigua naturaleza;
ya se ha roto aquel contacto,
y el olvido ha hecho su pacto.
¿Dónde están los corazones
que marcaron las canciones?
Ya todo yace callado,
el pasado se ha borrado.
La vida no mira atrás,
ni del ayer vive más;
ritos tribales callados,
solo ecos apagados.
Y a veces, en mente y pecho,
retumban como un reflejo,
ritmos que nunca regresan,
pero en los sueños empiezan.
Ya todo está terminado,
en la historia sepultado;
somos hombres civilizados,
y los ritos… olvidados.