
Casas de papel lleva el viento,
junto a sueños y cimientos.
Seguridades caídas,
como hojas desprendidas.
Solo sopla el aire frío,
eco del antiguo río;
cosas que arrastra la galerna,
con furia muda y eterna.
Todo se encierra en lo oscuro
de los días sin futuro,
donde la calma murió
y solo el miedo quedó.
Son los aires de este tiempo,
donde el hombre va sin aliento,
y reza a un dios que no ve,
por vencer a quien sí cree.
Ríos hinchados lo arrasan todo,
y el hombre queda en el lodo;
triste letanía y canto
que suena en cada quebranto.
Y la vida va destruyendo
lo poco que va creciendo,
edificios altaneros
caen al suelo, prisioneros.
Nada queda ya erguido,
el orgullo está escondido,
y el silencio va a reinar…
la vida acaba, nada más.