
Noches de puro viento cargadas,
Espíritus que rondan la noche,
Con sus muecas y carcajadas,
Seres muertos, destruidos
Que al final, son solo eso, ruidos,
Lo que atenaza a las almas,
El explotar en llamas,
Hijos del agobio, de la desesperación,
Apátridas muertos sin ejecución,
Y se ríe con su mandíbula desdentada,
Su ruido se oye antes de la alborada,
Hijos de los huesos desnudos,
Hijos de los seres destruidos,
Al final, nada pasa,
Nada sucede, es solo una parada,
Donde monstruos y trasgos,
Se ríen de los pobres villanos,
Que lloran en sus casas,
Pues solo eso pasa.