
Canciones quedan por cantar,
cuando las guerras terminan,
y los himnos al callar
en las aceras declinan.
Edificios desmochados,
bloques ya desmoronados,
tanta lucha, ¿para qué?,
por un suelo que no fue.
Unos kilómetros, tierra vana,
que nadie recordará mañana,
cuando el tiempo, con sus daños,
borre el nombre de los años.
Y las caras de los hambrientos,
de los rotos, de los muertos,
de costillas resaltadas,
de sus almas desgarradas.
¿Por qué ya no suenan canciones?,
¿por qué callan las razones?
Nada queda por decir,
es la paz… y el no vivir.