Sueñan los Ángeles y los Demonios (Rima)

Sueñan los ángeles y demonios,
unos con Dios, otros con su insomnio.
Negro y blanco, simples colores,
de algo que muere entre los albores.
Cielo, infierno, purgatorio,
distintas caras del mismo emporio.
Ángeles caídos del averno,
fueron de luz antes del invierno.
Y la vida sigue, recta y fría,
línea que corta noche y día;
divide a quienes se pierden en ella,
de los que hallan su centella.
Son los días del viaje incierto,
a un blanco o negro desierto.
¿Qué más da?, pregunto al viento,
¿dónde acaba el pensamiento?
Si existe Dios, ¿qué necesita?,
¿la fe o la herida maldita?
Al final de la vida callada,
él decide si hay nada.
Detrás del velo del misterio,
cielo o infierno, mismo imperio.
Allí nos espera el averno,
con su abrazo sempiterno.
Por eso no creo en nada,
mi fe no busca morada.
Si existe, ya me juzgará,
y si no existe… ¿qué más da?

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