
Cantos que vienen a hablar
cuando las brujas se callan,
en las rocas al quebrar
donde los duendes batallan.
Cae sobre la luna fría,
sobre chozas y pajizos,
la maldición que traía
el poder de los hechizos.
Mil días de mala suerte,
mil noches sin qué esperar,
solo aguardar que la muerte
quiera al fin venir a entrar.
Son cantos de medianoche,
cuando salen los fantoches
a quebrar las tronzaderas
y a abrir nuevas trabajeras.
Y cada jornada avanza,
la maldición no se cansa;
son cuentos que se repiten
y en las cabañas habitan.
Trasgos, duendes y las hadas,
siluetas entre las llamas,
mira afuera a la ventana:
nada verás, nada llama.
Solo sueños tan extraños
que se cumplen todo el año.