
La vida se viste del color de la mañana,
De la que nos ha despertado quitándonos la calma,
Y transcurre el pesado día,
De esa interminable vida,
Y suspiros sordos de voces que no son oídas,
En los recovecos de las muertas vidas,
De seres insignificantes,
Que nada hacen, ni ahora ni antes,
Solo se encierra en el mismo caparazón,
Y esconde tu vida,
Como un mísero caracol,
Luces de llamas que nunca brotan,
Y la vida, como siempre,
Dentro te explota,
Seres perdidos,
Seres de derribo,
Solo, seres vivos.