
Otra noche solitaria, como tantas, incontables diría, y seguro que no me equivocaría, suspiro, se hacen largas las puñeteras, pues cuento solo con mi triste compañía, que al fin y al cabo no lo es, así que busco la forma de pasar las horas, muchas, en las que el sueño huye como mala mujer por rastrojo, que decían antiguamente; el caso, es que he probado con casi todo, el tabaco, delicia de dioses arcanos, en sus humos enredados en anillos, busco el sueño que no llega, pero no llega, cambio, la lectura, que si mala no me entretiene, que si buena me excita, lo cual al final es peor, de la tele mejor no hablar, que la del gobierno, es algo que huele y aburre, la privada al final también aburre aunque no huele, o por lo menos no tanto.
He probado a ver películas clásicas, nada, me aburro, tengo buena memoria, no la de antes, pero esta aguanta, y me lo recuerda diciendo, “esto lo has visto”, ¿recuerdas esta parte?, lo que es una mosca cojonera con estudios, al fin, y como siempre, me queda el recurso de mirar por la ventana, que tiene menos ambiente que el tanatorio, aunque eso sí, con menos muertos, el caso es que mi desconocido amigo, ya no me saludará con su camiseta antigua y su cigarro en la mano, puerco ciclo de vida, se ha ido a otros pastos, que ya tenia edad, así que me deja en mi soledad más solitario, y espero que en la lejanía tan cercana, sea feliz, con un infinito cigarro, y que pueda echar la ceniza donde le salga de los innombrables.
Pues ya queda poco, no de tiempo a penar, sino de actividades, escritura japonesa, china, acuarela, oleo, gel de color, me falta la alta fundición, pero mis magnetotérmicos no dan para tanto tiro, el caso, es por si no lo recuerdas, que me quedo mirando a la vacía calle, al asfalto, que es negro y sin educación, y a la chica, que, a despecho de todo, viene, porque puede, cuando le da la gana.